viernes, 20 de febrero de 2015

Yo una vez instalé una impresora

Hoy quiero presentaros a Héctor Pablos. Saluda, Héctor.
-Hola

Héctor tenía un sueño: soñaba con un mañana en que existiera la oficina 100% sin papel. Estuvo a punto de conseguirlo pero un fortuito encontronazo con la realidad del sin papel en el WC le hizo cambiar de opinión acerca de la idoneidad de la desaparición del papel en su oficina y su ferviente entusiasmo al respecto disminuyó.
-Cariño, ¿qué te ha pasado en los calzoncillos?
-No preguntes, Elena...

Héctor Pablos vivía con Elena Pérez-Sáinz Olmedo de Nos, una chica con la que siempre se había llevado mal pero que siempre parecía haber hecho las cosas mejor... Al menos en lo que a su idea del paperless se refería. Y ya se sabe eso de que los polos opuestos sr atraen.

Todo comenzó a mediados de los 90, cuando instalar una impresora era tan fácil o difícil como enchufar el cable paralelo al ordenador. Eso sí, la calidad de impresión era tan cuestionable como los 'descuentos' del día sin IVA de los que no son tontos...

Luego comenzaron a aparecer impresoras más complejas, conectadas por USB con discos de drivers que había que instalar y durante un tiempo las impresoras funcionaron bien... Siempre que el ordenador encontrase la impresora...

El auge del wireless y del portátil provocó la aparición de las impresoras inalámbricas, complicando las instalaciones con puertos virtuales, ips dinámicas y mogollón de nuevas circunstancias que añadir a las habituales de la cola de impresión. ¿A que sí, Héctor?
-Ya te digo...

Héctor, antes de comulgar con el paperless, se dedicaba precisamente a la venta e instalación de impresoras hasta que una noche estando de viaje recibió una llamada...
-Cariño, soy yo
-¿Qué tal?
-Necesito imprimir un trabajo para el niño y su ordenador no va. ¿Puedo imprimir desde mi portátil?
-Claro
-¿Y dónde está la impresora?
-Dale a instalar impresora en red y que la busque
-Vale
(10 minutos más tarde)
-No la ha encontrado
-Vaya
-¿Qué hago?
-Bueno, coge los drivers del cd de la impresora y los instalas
-Es que mi portátil es un ultrabook... Sin dvd... ¿Recuerdas?
-Miércoles... Es verdad. Pues explora la red y debería salir la impresora y si haces doble click te instalará los drivers sola.
-Vale
(Otros 10 minutos más tarde)
-Ya la tengo instalada
-Genial, ¿ya puedes imprimir?
-No, sólo puedo escanear...
-...
-...
-Vale... Ve a la página del fabricante y te bajas los drivers y...
-¡Eh, eh! Que el informático eres tú...

Lo que sigue es un compendio de insultos y palabras malsonantes que le provocaron dos caries a Héctor porque su dentífrico era sólo antisarro acordándose del fabricante de la impresora.
Por suerte, pudo conectarse desde el hotel al ordenador de su mujer e instalar exitosamente (aunque no sin esfuerzo) la impresora de su casa a cientos de kilómetros de distancia.
Desde ese día, Héctor se hizo adorador del paperless... Hasta lo del WC del principio que os contaba...

Esta pequeña historia (con algo de realidad) no deja de ser una crítica al mercado impresoril. ¿Por qué no existe un genérico impresoril v2015 ya incorporado de serie en el sistema operativo? ¿Por qué con bluetooth puedo conectar mi móvil con mi coche y pasarle ficheros a la inyección del motor pero sufro para imprimir en algo supuestamente compatible? ¿Cómo es que, ya con varios años de wifi a cuestas, no se ha avanzado más en las impresoras en red, específicamente en su instalación? ¿Ser capaz de instalar una impresora a la primera desgrava? Y no quiero hablar de la tinta, no me tiréis de la lengua...

Y mientras tanto, bajándome del AVE en Atocha me paseo (mucho) por pasillos camino del metro en que la empresa de Héctor Pérez me hace un megadescuento con un outsourcing de impresión a la vez que me enseña las maravillas de su último tablet profesional... Es como ir a comprarte un Mercedes y que le quieran poner asiento de bolas (a tu costa, claro).

En fin, menos mal que no tengo que imprimir habitualmente...
Venga, nos despedimos por hoy. Despídete, Héctor.
-Adiós

Qué majo que es... Mucho cuidado ahí fuera.

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