lunes, 13 de enero de 2014

V de VPN

-Recuerden, recuerden el cinco de noviembre,
Conspiración, pólvora y traición,
No veo la demora y siempre es la hora
De evocarla sin dilación.
-No te conecta la VPN, no?
-Ni de coña...

No me ha costado demasiado buscarme una excusa para parafrasear a V aunque el enganche con el resto del artículo sea un poco menos obvio.

V, entre otras características excepcionales, es un hacker con conocimientos de jardinería que vive en una galería barroca  (algo así como el mesías informático). Aunque no es muy obvio, usa sus habilidades para confundir al inspector jefe Finch con un mail autodestructivo con el que citarle para contarle una historia en la que unir las piezas de su investigación.

-A ver, prueba ahora...
-Qué va, no engancha.

La VPN como idea para conectar fácilmente con una red (generalmente corporativa) es muy buena, aunque su ejecución en la actualidad a veces deja algo que desear. Lo veremos, como casi siempre, viajando al pasado.

Estamos en el 2000, el adsl no existe a nivel doméstico, como mucho la conexión por modem y gracias. Trabajar fuera del entorno cliente es poco habitual, pero fácil de hacer al poder empaquetar bases de datos y otros objetos y montártelos en local en tu portátil (si lo tienes) de batería de 20 minutos (no, no tiene que ver con el periódico). La conexión vpn en este tiempo no se usa.

Pasamos al 2006. El adsl existe y permite la conexión a alta velocidad (como ahora) pero las cosas a nivel político han cambiado en las empresas y todas son muy reacias a dejar que saquen información fuera de sus sistemas. Hacer desarrollos en remoto supone conectarse por vpn porque no es posible generar una copia en local.

Volvemos a 2014. La conexión vpn es habitual... Las empresas no quieren habilitar mucho espacio para consultores externos y las velocidades del adsl permiten una conexión generalmente fluida. Y aquí me refiero al adsl específicamente...

Porque resulta que con el 3 y 4g y esos portátiles de última generación con baterías que aguantan horas podrías conectarte desde cualquier lugar y aprovechar tiempos muertos en los que miras el paisaje o te tomas cafés. Lo malo es que se tornan exigencias y ya no es que vayas a aprovechar tiempos muertos sino que 'ya que te puedes conectar en cualquier momento y desde cualquier lugar puedes ser más productivo que antes'.

-Qué suerte que vas en tren y puedes hacer cosas en el trayecto... Necesitaría que esto estuviera para mañana...
-El que vaya en tren no significa que mi jornada laboral incluya el tiempo que estoy viajando...
-Pero pasarte dos horas al día mirando por la ventana...
-Hago otras cosas...
-Pero seguro que no tan productivas como esto que necesito para mañana...
-...

Y en el caso de que decidas aceptar, te encuentras con la realidad habitual de la vpn on the move:
-La batería dura lo que dura
-El cercanías es incómodo para trabajar
-Y sobre todo, las fluctuaciones de cobertura (cuando la hay) hacen muy difícil permanecer conectado una hora sin cortes o no quedarte a medias de algo.

...Total... Que lo acabas en casa as usual.

Con portátiles que actualmente son más potentes que muchos servidores y para desarrollos específicos por qué no se vuelve a desarrollar en local?

-Porque luego lo tienes que hacer dos veces dado que muchas herramientas no permiten el desarrollo descentralizado.
-No es excusa para que no esté...

Luego te encuentras, como en mi caso, que tienes 3 ó 4 clientes de vpn para clientes diferentes que se pegan de tortas entre ellos (aunque luego te permiten estar conectado a dos vpn según cómo) y cuyo cambio de conexión requiere poco menos que un reinicio del pc...

Pero bueno, en un mundo cada vez más interconectado parece ser la mejor manera de resultar a la vez ágil y productivo. Será cuestión de tener fe...

-Este país necesita más que un parlamento, necesita esperanza.
-No había un password más largo?
-Hay alguna remota posibilidad de que dejes de quejarte y te pongas a trabajar?
-De forma remota ambas, me temo...

Seguiremos informando.

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