miércoles, 13 de noviembre de 2013

Yanosapa Ñaremos

Los muggles tenemos el problema de que no entendemos la magia ni lo complicado que es estudiar en una escuela como Hogwarts donde Aquél-que-no-debe-ser-nombrado molesta un día sí y otro también.

Aunque reconozco que no me he leído los libros de Harry Potter y me he limitado a ver las películas, me siento particularmente atraído por las palabras mágicas de sus conjuros y sus no tan obvios significados:

- Alojomora: que sirve para abrir puertas o para anunciar que das cobijo a mujeres árabes...
- Expecto Patronus: que sirve para conjurar a tu espíritu protector o para decir que escupes a tu jefe...
- Lux solem: que sirve para conseguir 17000 lúmenes o bien para advertir del lujo que es estar solo a veces
- Bombarda maxima: que hace explotar algo o que advierte del peñazo resultante de algunas circunstancias...

Pues bien, a estos encantamientos siempre (y últimamente más) les he echado a faltar uno: Yanosapa Ñaremos.

Este encantamiento que no tiene traducción literal y que parece el nombre de un oriundo de Zambia aparece cuando las cosas no quieren o pueden solucionarse en términos absolutos recitado por aquellos que no quieren o pueden solucionarlos. Os pongo varios ejemplos:

-Oye, que no te puedo pagar ahora... Yanosapa Ñaremos...
-Oye, que no tengo hecho lo que me pediste pero tú tira con lo que puedas... Yanosapa Ñaremos...
-Oye, que tengo trabajo para 10 y somos 5... Por el cu... Este... Yanosapa Ñaremos...

Y el conjuro parece tener el mismo efecto que otros de la misma familia:
-Notepreo Cupes
-Esunmo Mento
-Yamismoa Cabo
-Maña Nalotienes

Y durante un periodo no determinado el conjuro hace su efecto como si de bálsamo de teletienda curalotodo se tratase.

El verdadero efecto, no obstante, aparece con el tiempo, cuando aquello que había hechizado deja de estarlo y entonces de repente como si despertaras de un sueño te das cuenta de que has estado hechizado en tu desidia y las nuevas palabras mágicas no te gustan en absoluto:

-Oye, que no te puedo pagar ahora... Vas a tener que aguantarte...
-Oye, que sigo sin tener hecho lo que te dije que haría... Hazlo tú...
-Oye, que tengo trabajo para 10 y somos 5... Por el cu... Este... Plan R!

Lo peor de este tema es que el encantamiento te lo pueden echar tanto clientes como colegas y superiores de tu propia empresa, cosa en este último caso muy fea además por los precedentes que fija...

Pero bueno, como el plan R, el encantamiento es (supuestente) pasajero y poco a poco se desvanece... En esos momentos de claridad de visión es cuando conviene acudir al que más manda y pedirle consejo:
- Cariño, qué crees que debería hacer?
- Lo que yo te diga, por supuesto.
- Claro, faltaría más...

Y después de pedirle consejo utilizar el más poderoso de todos los encantamientos en cuanto a resolución de problemas laborales se refiere: Yate Lodije.

Sólo espero que vuestra varita mágica esté cargada o que tengáis el concesionario cerca...

Travesura realizada!

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