viernes, 22 de noviembre de 2013

Perder la camisa

-Me está enfadando... No querrá verme enfadado...
-Bruce...
-Que no querrá verme enfadado...
-Bruce, la camisa...
-Grrraaaorrr! Hulk fuerte! Hulk aplasta!
-Bruce, leches... Otra camisa hecha jirones...
-Hulk siente...
-Hulk siente, Hulk siente...

Bruce Banner debe tener acciones de varias cadenas de tiendas de ropa. El cambio de tamaño que experimenta al convertirse en Hulk es demasiado para la práctica totalidad de la ropa que lleva... Excepto para sus pantalones, que por alguna razón relacionada con la censura, se transforman en unos shorts...

Tal vez el ejemplo de Hulk no sea el más válido para hablar de camisas y su pérdida. Generalmente hablamos de perder la camisa cuando alguna circunstancia ya nos anticipa que va a ser muy poco rentable... Pero, como siempre, me refiero a otra cosa.

Tiempo ha, cuando ser consultor tecnológico aún conservaba cierto glamour heredado de la auditoría de cuello blanco, las normas del vestir eran bastante claras: Traje, camisa y corbata.

De hecho, era bastante habitual que las consultoras establecieran unas normas de vestimenta (siempre más laxas en el caso femenino) e incluso un pantone de combinaciones del que no podías salirte.

-Mira, mira, Paco ha venido con camisa de cuadros...
-Buf, está muerto...

La ventaja fundamental de este uniforme era que no tenías que pensar mucho por las mañanas qué ropa ponerte y además daba pie a curiosas e inesperadas conversaciones:

-Y ticket restaurant tenéis?
-No, aquí tenemos ticket Emidio Tucci
-Eso qué es, una pizzería?
-Usted ve poco la tele, verdad?
-Sólo el fútbol...
-Ya...

Los tiempos han cambiado y ahora los consultores tecnológicos nos enfrentamos a situaciones mucho más casuales en algunos clientes. Por poneros un ejemplo, hoy voy de tejanos, camiseta y jersey (y abrigo, gorro, bufanda y guantes, que hace ya una rasca...). Si el Abel de hace 10 años me viera tengo claro lo que me diría...

-Qué gordo te has puesto!
-...
-Y no llevas traje... Ya no eres consultor?
-Sólo a veces...
-Sólo a veces eres consultor o sólo a veces llevas traje?
-Creo que ambas...
-Qué guay, no? Oye, los números de la primitiva del sábado me los dices o qué?
-El contínuo del espacio-tiempo determinista me lo impide...
-...

El caso es que vistiendo así de sport a veces cuesta mucho defender una tarifa adecuada a la especialización y experiencia o meterte a defender según qué cosas con alguien que no va de sport. La corbata en este caso es un accesorio que marca diferencias.

Dicen que el hábito no hace al monje y la troika trajecamisacorbata tampoco al consultor, pero muchas veces nos quejamos de que nos pagan como comida basura cuando somos delicatessen... Y lamentablemente las bandejas de plástico del burger de turno no son los platos triangulares de diseño para el parterre de ternera ablandado y macerado con salsa de tomate a la cebolla y lechuga amostazada con emulsión de pan nevado de sésamo... Sí, me he columpiado un poco...

Pero bueno, antes de irme un consejo: nuestro subconsciente es idiota y se cree todo lo que le digáis, sea verdad o mentira. Vestir de una manera o de otra no os hará mejores, pero puede ayudaros a estar en una dinámica que sí lo haga.

Seguiremos informando.

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