lunes, 21 de octubre de 2013

BI noire

No caía la noche sino que se desplomaba sobre la ciudad, ensombreciendo el cartel del despacho cuya iluminación eléctrica nunca acababa de funcionar bien y donde podía leerse, durante el día, Mortimer A. De Law P.I. & Phillip E. Monde P.I., anunciando unos servicios que en las últimas semanas habían estado de capa caída... Y que en los últimos meses se habían limitado a poco más que a conseguir evidencias de infidelidades. Un trabajo fácil pero distanciado en el tiempo que los sumía en una tristeza apagada encharcada en alcohol barato saturado de glamour añejo.

Hasta aquella noche.

No había otro establecimiento abierto a aquella hora donde alguien pudiese ni siquiera plantearse llevar un drama como aquel si realmente buscaba resolverlo y no sólo olvidarlo. La puerta se abrió al primer golpe evidenciando que no encajaba todo lo bien que debería. Dentro, los dos investigadores privados, medio ocultos en la penumbra sólo apartada por la luz mortecina de una lámpara setentera se le quedaron mirando. Pudo sentir sus miradas sin verlos. Con una indicación de la mano, entró en el despacho y tomó asiento. Estaba rígido. Los instantes que pasaron hasta que apagaron los cigarrillos en un sobrepoblado cenicero fueron más que largos mientras se sentía escudriñado e invadido por toda una caterva de sensaciones olorosas.

- Qué se le ofrece? - preguntó entre las sombras uno de ellos, el que no llevaba gafas y lucía una pajarita.
- Tengo un problema. Sospecho que hay movimientos contables irregulares en unas cuentas de la empresa.
- Tiene evidencias? - preguntó el otro lamiéndose los labios mientras recordaba el sabor del cigarro.

Sacó una carpetilla con varias hojas en su interior plagadas de números y gráficos.
- Es la contabilidad de la empresa, impresiones de nuestro cuadro de mando y del reporting financiero... De un tiempo a esta parte se nota que falta dinero... Las cuentas no cuadran.
- Sospecha de alguien? Del jefe? De la secretaria? Del contable?

Por un momento permaneció en silencio y tragó saliva.
- Sospecho de todos... Estos datos no cuadran con los presupuestos que aprobó la junta y que repiten sin cesar los mandamases.
- Se ha planteado que tal vez los datos estén bien y sólo sea un problema de percepción? - preguntó el de las gafas, más preocupado de acabar su vaso de whisky que de mirar los datos de las hojas.

Le hizo dudar... Un sudor frío recorrió su espalda... Podía aquel hombre tener razón? Se negaba a creerlo...
- Y bien?

Recogió apresuradamente las hojas, metiéndolas desordenadas en la carpeta y mirándoles como quien ha visto un fantasma.
- Lo siento, debo irme - dijo visiblemente angustiado y rápidamente salió del despacho tratando de cerrar la puerta hasta tres veces sin éxito y dejándola levemente entornada al final...

- Lo peor de esta crisis es cuando los hombres pierden la fe en la realidad - filosofaba el de la pajarita mientras se encendía un cigarro mirando por la ventana.
- Mira, ahí va el que ha visto la luz - señaló el de las gafas con la misma mano con la que sujetaba el vaso de whisky al hombre que corría por la calle preso de una verdad que le angustiaba.
- Te acuerdas cuando hacíamos esas cosas y esos proyectos?
- La cosa nos iba mejor cuando en lugar de PI ponía BI en el cartel... Qué nos pasó?
- Que decidimos dejar Tecnología e Inteligencia Aplicadas para dejar de comernos marrones de otros...
- Ah, los buenos tiempos... No se puede negar lo que uno es... - sentenció poniéndose la levita.
- No se puede...

Con un movimiento ágil de muñeca y la ayuda del pie, un clac sordo anunciaba el cierre de la puerta.
- Hay que arreglar esta puerta algún día...
- Tiene su encanto... Como nosotros...
- Cada vez que viene uno de éstos te pasa lo mismo... Estás hecho un sentimental...

Y al poco las sombras les engulleron mientras bajaban por la oscura escalera.

Con mis recuerdos al maestro Ibáñez :-)

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