lunes, 29 de julio de 2013

Hazlo por la mañana

Desigual alteró (no sé si revolucionar sería una palabra adecuada) el panorama de la publicidad televisiva con su campaña de primavera de este año por dos segundos del spot en que aparecía un aparato generador de buenas vibraciones entre sus coloridos ropajes de temporada.

El tiempo ha pasado y en mi caso me encuentro ya en la última fase de las rebajas veraniegas previas al cierre vacacional y el aparato generador de buenas vibraciones no es tal sino que directamente le pone de mala leche a uno. Hablo obviamente de mi móvil con correo integrado que a ciertas horas vibra alegremente en la más absoluta negatividad.

Suele pasar que se dejan las cosas para el último momento, cuando además de importantes se vuelven urgentes y todo se quiere entonces para ya. En el caso que os voy a explicar, todo comenzó un viernes.

En tal día se realizó una entrega a la hora de comer para validar una aplicación y sus datos. Las pruebas preliminares fueron bien, pero algo en el comportamiento no iba fino y el mismo viernes a las 22.30 de la noche recibí un mail a tal efecto junto con un aviso a navegantes de que el lunes debía estar funcionando adecuadamente.

Después de dos o tres mails de preguntas nocturnas sin contestar, decidí irme a la cama.

El sábado por la mañana se contestó 'algo' que no tenía mucha chicha y que dejaba la cosa un poco abierta. Dos mails sin contestar más tarde me fui a la playa, ya con el run run.

Cuando llegué a casa miré el móvil (por no hacerme mala sangre playera lo había dejado y me había llevado mi nokia fabuloso sin conexión a internet) y había una respuesta igualmente inconcluyente.

Me sentía en una conversación de besugos tipo:

-No va
-Dónde no va?
-Que no va...
-Ya, pero no te va cuando entras, cuando clicas...?
-Es que no me va
-Pero qué seleccionas? Dónde clicas? Me das un poco más de información?
-Sí
-Sí qué?
-Sí que no va
-...

Por lo tanto, el domingo por la mañana, haciendo ya uso del eslogan Desigualero, después de esperar por si había más chicha al respecto me insuflé de imaginación e hice lo que pensaba que estaba haciendo el usuario. Descubrí un par de errores que pude corregir a nivel de datos pero poca cosa más.

Satisfecho, envié un mail para que lo comprobasen... Cosa que se hizo el domingo por la noche con mail a las 23:20 de regalo que obviamente no leí hasta el lunes por la mañana.

Yo ya pensaba levantarme pronto por si acaso para estar en la oficina pero leer un mail, esta vez sí, explicado adecuadamente, te hace valorar si ponerte a las 6 a retocar cosas y comprobar comportamientos haciendo gala de nuevo de eslogan o esperar a llegar a la oficina cuando el aviso a navegantes sea ya un iceberg anti-Titanic.

-Seamos prácticos...

Y me puse a comprobar cosas y después de un par de arreglillos la cosa tenía muy buena pinta, así que mandas el mail de rigor antes de la hora de desayunar.

-Me hace cosas raras
-Pero yo he comprobado que funciona
-Pues yo clico aquí y allí y hace cosas raras...

En ese momento, en un instante de lucidez, caes en la cuenta de que el usuario es usuario y tus supuestos no aplican.
-Java de las narices...

Pues sí, la actualización automática de Java que se suponía que no debía actualizarse hizo que la aplicación dejase de ser compatible y se comportara de formas un tanto rocambolescas. Probé de instalarme la última versión de Java 7 y luego una intermedia de Java 6 y el asunto se arregló con esta última.

Mail de advertencia con recomendaciones y de nuevo silencio como respuesta, en espera de algo como:
-Me sigue sin ir
-Has hecho lo que te dije que hicieras?
-No, pero no me va
-Es que tienes que hacer lo que te dije para que vaya...
-Pero es que no me va...
-...

Pregunta: Quién se mira algo el domingo por la noche, manda un mail y espera que el lunes a las 9 esté resuelto? Obviamente alguien al que tienes muy mal acostumbrado y que no valora este tipo de esfuerzos cuando hay apreturas de plazos.

Dice mi jefe que tengo mal acostumbrados a muchos clientes. También dice que la mayoría de la gente (clientes y consultores) somos mediocres y que no debemos esperar o creer que los usuarios o clientes saben lo que hacen o quieren como si fueran infinitamente superiores (que los hay) a uno mismo. Reconozco que soy humano y meto la pata muchas veces, tanto técnicamente como en ámbitos de gestión. Siempre he pensado que reconocer los errores y tratar de enmendarlos era un síntoma de entereza, pero parece que otros que no reconocen los suyos lo toman como una barra libre 24x7 de la que aprovecharse.

Y comienzo a estar un poco cansado...
-Siempre tienes la opción de pasarte al lado oscuro...
-A SAP? Ni de coña...

En fin, espero que el próximo café que me tome a esas horas tenga poco que ver con el Java.

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