lunes, 3 de junio de 2013

Monos que aprietan botones

No sé si habéis visto el anuncio del Mitsubishi ASX... No es que sea espectacular ni mucho menos, pero dice algo así como 'tratamos de llenar de música, de lectura, de películas todo nuestro tiempo para tenerlo todo y luego, cuando lo tenemos todo, sólo nos hace falta nada'. Profundo. Y con semejante reflexión, uno no puede hacer un artículo en clave de coña como es habitual.

Esta mañana cuando me sentaba en el tren me encontraba acompañado de tres personajes:
El primero de ellos era un hombre de mediana edad y aspecto desaliñado (obviamente sólo te aliñas si te manchas con la ensalada) que le daba una paliza a su ipad con gestos bruscos y repetitivos... Se veía que estaba haciendo gimnasia o que estaba jugando a el bejeweled (su clon de las frutas, de hecho... Por lo que se estaba aliñando en cierta manera...).
El segundo de ellos era un hombre más joven, vestido de traje pero sin corbata, que no dejaba de teclear en un más que ruidoso teclado y que debía dedicarse a la programación profunda de webs, por lo que pude ver... De webs de videojuegos porque el clon del age of empires al que jugaba (no logré averiguar el juego exacto) le convertía en general a pesar de ir en cercanías.
Por último, una chica joven con una blackberry miraba con cara de somero aburrimiento el facebook o alguna red social similar.
Cabe destacar que servidor, mientras hacía tamaño estudio sociológico, estaba haciendo dibujitos en su teléfono de 4,8 pulgadas previo a postearlo en el blog... Y a todas luces era el que la gente más miraba de los cuatro.

Como nota curiosa, los cuatro llevábamos los auriculares puestos (y apuesto que yo era el único que escuchaba heavy).

Efectivamente, el ocio portátil ha variado muchísimo en la última década. De aquel ahora ridículo juego del tetris en una pantalla en blanco y negro (o el del gusano) a auténticas virguerías tridimensionales online, tratando siempre de ocupar el tiempo como si aburrirse estuviera prohibido. Y es cuando te aburres cuando te da por pensar y cuando realmente puedes ser más productivo (a ver si creéis que los artículos de mi blog se me ocurren mientras juego al Arcomage en el móvil... Ni de coña)... El cerebro tiende a buscar soluciones para los problemas de la vida y si le damos comida basura en formato electrónico igual nos estamos volviendo más tontos de lo que podría parecer.

Hace muchos años, cuando tener portátil no era algo tan habitual (y que te durase la batería más de tres cuartos de hora mucho menos), trabajar en el tren era algo raro. La gente se te quedaba mirando, con expresiones mezcla de envidia (quiero un portátil), superioridad (mira el pringado ese currando) o admiración (debe de ser alguien muy importante... Y por eso va en cercanías). Hoy el tema del portátil está sobrepasado, pero ponerte a hacer dibujos en un móvil parece llamar la atención. Y no creo que sea por el hecho de hacerlos en un móvil (creo que tal vez debería plantearme un tablet de buena resolución táctil visto lo visto... Para que los traqueteos del tren queden desde luego inmortalizados en mis obras pictóricas) sino del hecho de resultar productivo (guardando las distancias) con un aparatito que, según parece, está ideado para el ocio fundamentalmente.

Pero bueno, estando en el país en el que estamos y teniendo en cuenta la tasa de paro, resultar productivo en cualquier ámbito ya es un logro... Sea con el dispositivo que sea.

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