martes, 18 de junio de 2013

Él nunca lo haría

Que nadie se lleve a engaño porque no voy a hablar del funcionario de ventanilla con escaqueo crónico de turno ni de ese compañero con tal movimiento de cintura como para ser proclamado por las autoridades en dicha materia como o mais grande rei do mambo.

Ahora que está tan de moda el Big Data (otro día os explico o si no preguntadle a Google) me hizo gracia que hemos 'agotado' los prefijos griegos para determinar magnitudes de almacenamiento. Y entonces apareció el brontobyte.

-Jooooohn, rápido, te ha visto!
-Dile a los niños que los quiero...
-John! No! No vayas tú solo!
-Qué va a hacer? Matarme?
-Te causará un overflow de datos
-Miércoles, qué miedo...

Efectivamente Johnny Mnemonic se antoja escaso con sus 80 GB hoy en día en que el terabyte ya hace que hacomenzado sus andanzas en el vocabulario común. Fijáos que llegó un momento en que los discos eran de medio tera y no de 500 gigas.

Para el caso, un brontosaurio... digo, brontobyte es un prefijo qur comenzaría en, usando notación científica, 1E15 (petas) hasta 1E27 (sin prefijo estándar). Al no disponer de prefijo estándar, se tiende a asumir que un brontobyte son 1E27 bytes. Eso son 1.000.000.000.000.000.000.000.000.000 bytes, que es un número cercano a mi nómina mensual en dracmas contando reencarnaciones varias. O lo que es lo mismo, un trillón de teras. Ya me imagino las campañas de publicidad cuando estemos en esas capacidades en el entorno doméstico...

-Compre un disco de estado plasmático con almacenamiento atómico de dos brontobytes...
-Graaaorrr!
-El más grande de los discos... Y si quiere más velocidad, nuevo disco de estado etéreo de medio velocirraptobyte... No se olvide de darle de comer.

Pero bueno, a lo que iba. Como el verano ya empieza lo hace también  la campaña de la sociedad protectora de animales al respecto del abandono de mascotas en el periodo estival. El otro día tuve un diskette de 1,44MB en mi mano. Hacía años que no tenía uno... Y funcionaba (me costó encontrar la diskettera no obstante). Me di cuenta que no echo nada de menos los diskettes, con su capacidad ridícula hoy en día, con aquel grngrngrngrn que anunciaba un fallo de lectura, con la velocidad de lectura de 25 KB por segundo... Pero aunque no los echo de menos operativamente (el CD casi tampoco) sí que me traen buenos recuerdos.

Y una cosa lleva a la otra y acabas pensando en cuando cargaba el Oh,Mummy en mi amstrad cpc464 que ahora tendría 25 años con una cinta de 60... Con aquel sistema de carga por bloques de 256bytes... Con juegos de 20KB que tardaban media hora en cargarse... Con el ruido de módem... Con los read error a y b que te hacían rebobinar y volver a probar y limpiar los cabezales con alcohol... Ainsss, qué tiempos...

-Abuelo! Abuelo! Que chocheas!
-Ah, shi... Niño, dame la dentadura...

Pero bueno, ya estamos en el tiempo del big data y no podía (ni quería) evitar recordar otros tiempos que no eran de big data pero que fueron grandes tiempos.

Siento haberos dado la chapa (no es verdad, leéis porque queréis así que apechugad) y si no recordáis nada de esto es que sois demasiado jóvenes y servidor empieza ya a ser pelín viejo... Informáticamente.

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