miércoles, 17 de octubre de 2012

TI-ndependencia.cat?

Aunque no suelo meterme demasiado en temas políticos (toda persona tiene en su interior un entrenador de fútbol profesional y un presidente en funciones con soluciones para todo), quería hacer una reflexión acerca del tan últimamente traído y llevado independentismo catalán.

No voy a hablar de si nos iría mejor o peor como estado federal dentro de España, Europa o la unión mediterránea. Para ello ya hay muchos expertos (proclamados y autoproclamados) que opinan de ello hasta el punto de resultar cansinos. Yo quiero que hablemos de informática.

No sé cómo de pequeños o dónde os cogió el año 2000. El 'efecto 2000' fue un boom en todo lo que se refería a servicios informáticos relacionados con la gestión empresarial:

- ¿Dígame?
- Hola, soy el gerente de una empresa de servicios informáticos. ¿Está usted preparado para el año 2000?
- Pues... Es que aún estamos en 1998, así que si me compro ahora las uvas se van a echar a perder.
- ¿No sabe usted que si sus sistemas no están preparados puede tener un gran problema el 1 de enero de 2000?
- ¿Cómo de grande?
- (léase con Carmina Burana de fondo) ¡Se abrirán los cielos y una mano enorme aparecerá para señalarle a usted y sólo a usted por no haber querido adaptarse al año 2000! ¡Y Dios con su estruendosa voz proclamará a los cuatro vientos: Tú no quisiste celebrar el nacimiento de mi hijo y de mi era y por tanto serás castigado! ¡Y el consejo de dirección se transformará en demonios alados que le llevarán a la puerta del infierno! ¡Y en la puerta del infierno se tropezará y se romperá el dedo meñique del pie!
- ¡Nooo! ¡El meñique no! ¡Por favor! ¡Tenga mi dinero!

El caso es que durante un par de años todos los que hubiesen visto de lejos un ordenador tenían trabajo ajustando y adaptando sistemas para evitar la catástrofe del año 2000. Eso en todas y cada una de las empresas informatizadas del mundo. Fue una burbuja de narices.
Después, como suele pasar, ya no había trabajo para tanta gente y se generó una pequeña debacle en el mundo consultoril especialmente acusada tras el 11-S.

Ahora, algo más tarde, la debacle consultoril está ahí fuera. Vamos, que si barres la tienes que apartar para acabar de limpiar. ¿Sabéis lo que costaría a las empresas adaptarse a estar en un nuevo país? Nueva fiscalidad, nuevos procedimientos, tal vez nueva moneda, paralelos con los sistemas actuales... ¿Y al nuevo gobierno? Nueva hacienda, seguridad social, sistemas de gestión propios, ministerios... La verdad es que Catalunya iba a convertirse, temporalmente eso sí, en el paraíso de las consultoras en una nueva burbuja que acabaría reimportando a aquellos que se han exportado a otros países. Incluso, si me apuras, vendrían a trabajar alemanes aquí porque faltaría mano de obra.

- ¿Y quién va a pagar eso?

Bueno, supongo que es una de las razones que impulsan a los empresarios a posicionarse hacia el sí o hacia el no dependiendo del negocio de cada uno. Lo que está claro es que no sería gratis y habría mucho gerente frotándose las manos ante la idea de reinformatizar un país. En los tiempos que corren sería un excelente bálsamo para una maltrecha economía consultoril (que no empresarial, que el resto de empresas tendrían que afrontar un nuevo coste).

- ¿Y luego?

Pues sí... Una vez esté todo hecho, ¿qué pasará? ¿Habrá que volver a exportar todo el personal que se importó? ¿Podría mantener Catalunya una estructura de empresas de consultoría fuertes o quedaría como le pasa muchas veces a Portugal bajo el paraguas de Empresa de Consultoría X Iberia?

El tiempo lo dirá. En cualquier caso, tened cuidado con vuestros meñiques.

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