jueves, 4 de octubre de 2012

Cara de poker

Clint Eastwood debe ser, seguramente, el adalid de las caras de poker de la gran pantalla con su típica expresión de ojos entrecerrados y mueca cigarrera que hace que sospeches que está pensando en pegarte un tiro con su Magnum 44 o bien realizando raíces cuadradas de cabeza.

Aunque yo personalmente prefiero el helado de frigo (con almendras), últimamente son demasiadas las historias que me cuentan o vivo en mis propias carnes laborales que hacen que se te quede cara de poker (bonito eufemismo para cara de idiota (que es también un bonito eufemismo para cara de gilip...)).

Os voy a proponer un símil para que veáis a qué me refiero (y no será cinematográfico ni automovilístico, que hay que innovar):

- Señor, los nobles están en el salón del trono.
- Perfecto, chambelán, pasemos lista.
- Señor, soy el Conde de Capranegra y os he traído 50 hombres curtidos en varias batallas y con armamento de primera.
- Señor, soy el Barón de Beltenebros y os he traído 25 hombres de mi guardia personal, que sirvieron a mi padre antes que a mí y son de mi absoluta confianza.
- Señor, soy el Duque de Dehesaplana y os he traído 5 pastorcillos que he reclutado por el camino.
- Duque, ¿vos no sois el que más tierras tiene en el reino?
- En efecto, pero soldados tengo pocos y se dedican a otros menesteres.
- No se hable más, me quedaré con los pastorcillos del duque, que como es rico y poderoso seguro que defienden adecuadamente la ciudadela.
- Mi señor, será un placer ponerlos a su disposición.

Efectivamente, la decisión del rey es ilógica cuando el duque, por poderoso económicamente que sea, no puede competir en número o especialización y experiencia con el conde y el barón. Ahora, obviamente, cambiemos estos títulos nobiliarios por empresas de consultoría y el rey por un cliente (de hecho por el consejo de dirección de un cliente) y encontrémonos patidifusos y sorprendidos ante la, desde nuestro punto de vista, equivocada decisión. Cara de poker en toda regla.

Como empresa especialista, tenemos equipos mucho más grandes y expertos de lo que pueden tener a nivel local consultoras más generalistas. Aún así, se toman decisiones políticas que van a todas luces contra la lógica y que se sabe cómo empieza pero nunca cómo acaba (aunque eso tiende a no ser verdad y las cosas acaban como acaban...). Y eso cada vez está pasando con más frecuencia y no deja de ser preocupante que se tomen decisiones por el bien del partido y no por el bien del país. Espera, que no estaba hablando de política... ¿o sí?

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