jueves, 12 de julio de 2012

Primera ley de Newton

La dinámica newtoniana que se estudia(ba) en el instituto (cuando yo iba al instituto) era relativamente sencilla y la verdad es que se ve como simple 300 años más tarde de que Sir Isaac Newton formulara sus leyes, aunque en su día fuera un avance mayúsculo equivalente en impacto a los actuales descubrimientos del Cern.

Esto me lleva a preguntarme si dentro de 300 años, aparte de si se habrá acabado o no la crisis (en España, quiero decir), los jóvenes de los institutos futuros verán la mecánica cuántica, el bosón de Higgs, la materia oscura y demás energías como algo tan 'sencillo' como nosotros vemos ahora la dinámica newtoniana.

La primera ley de Newton es la Ley de la Inercia y dice algo tal que así:

Todo cuerpo permanece en su estado de reposo o movimiento si no se aplican fuerzas sobre él.

Que viene a ser que tanto para acelerar como para frenar hay que aplicar algún tipo de fuerza.

Como no soy físico (aunque a veces sea un poco fantasma tampoco me refiero a eso) y éste no es un blog de física, dejaremos la introducción aquí para hablar de la inercia consultoril. Seguramente habréis comprobado la más o menos aleatoria frecuencia de publicación de mi blog. Independientemente de que esté o no inspirado, hay un hecho indiscutible para que hayan artículos nuevos que es que tenga tiempo de prepararlos y escribirlos (aunque muchos los improviso, que conste). Esos paréntesis suelen coincidir con esos momentos en que laboralmente me encuentro más ocupado... Como los últimos meses.

Supongo que a muchos os ocurre que cuando hay una entrega o bien hay un esfuerzo al principio cuesta mucho (hay que hacer fuerza) pero luego ya cuesta menos hacer 10 ó 12 horas diarias. Se coge cierta velocidad laboral y lamentablemente se asume que esas circunstancias son las que son.
Ahora que se acercan las vacaciones, el ritmo de trabajo siempre se espera que decaiga suavemente para poder irte en un momento en que no estés al 150%, porque te vas pero te llevas también la inercia y cuesta un tiempo (y a veces un esfuerzo) el acabar de desconectar del trabajo y realmente descansar.

Cuando aún no te has ido de vacaciones y de repente un día te encuentras con que no tienes mucho que hacer, que puedes plegar incluso pronto (lo triste es que tu hora habitual de salida se convierte en 'pronto') y que llegas a tu casa... Y no sabes qué hacer.

Acabas de tunearte. Tu elástico motor se ha acostumbrado a un tipo de actividad y tienes tal inercia que el cuerpo, a pesar de todo, te sigue pidiendo más.

- Quiero una select.
- Que no, vicioso... Vamos a dar un paseo.
- Vaaaa, dame una select...
- Nanay... Mejor la consola.
- Venga, tío, que éramos colegas... Mi select...
- Espera, que voy a mirar un momento internet a ver qué dicen las noticias...

Y de forma automática te conectas al correo, lo bajas y miras con cara de circunstancias el e-marrón que acaba de entrarte.
- ¡Mi seleeeeeect!

... Y pasa lo que pasa.

Los estudiantes del futuro, decíamos, se pelearán de forma familiar con los quarks, gluones, bosones y otras formas de energía ahora desconocidas. Alguno de ellos, incluso, se planteará la fabricación del negador inercial (cosa que revolucionaría de una forma espectacular los transportes). Espero que cuando lo fabriquen me envíen via máquina del tiempo uno para estos casos.

¿Aún no? Vaya, que decepción... Será que en 300 años aún estaremos en crisis...

No hay comentarios:

Publicar un comentario