sábado, 19 de mayo de 2012

¿3G? Un poco menos...

Aprovechando que acabo de sacarle el polvo a mi máquina-del-tiempo-de-bolsillo-marca-Acme voy a hacer un viaje al pasado.
Estamos en 1996, la peseta existe, las olimpiadas se han acabado (las de Atlanta, no las de Barcelona), también hay crisis y un servidor tiene un 486 con 4 MB de RAM, que en aquel momento estaba a punto de dar paso a los Pentium.

Suelo recordar con cierta melancolía aquella época en que mis complicaciones informáticas eran otras: conseguir instalar un Linux RedHat sin que mi tarjeta de vídeo Matrox Millennium chachiguay (esto no es parte del modelo) me diese problemas con el driver, hacer lo propio con el executor para hacer las prácticas en entorno Mac, grabar y regrabar diskettes de 1'44MB porque las estampadoras de CDs (grabadoras no había casi y regrabadoras ni os cuento) no estaban disponibles (con el dolor mayúsculo cuando comenzaba a rascar con ese grn-grn-grn-grn de advertencia de que la pista estaba defectuosa), ver el surgir de la unidad ZIP de Iomega y del desastre de la LS-120 (servidor, como no podía ser de otra manera, tenía la segunda) y pasar el tiempo jugando con juegos que le marcan a uno como el Ultima VII, el Raptor, el Test Drive 3...

Lo que suele pasar es que después ves, con el paso del tiempo, que aquello estaba bien para la época y que hoy en día lo tienes que ver en perspectiva... O en el mundo móvil (aunque cada vez menos comparativamente hablando). Por lo tanto, como cuando ves una película que de pequeño te había marcado, es mejor el recuerdo que la realidad.

Lo malo es cuando el recuerdo se convierte en tu realidad actual.

2012, odisea dos y medio. Por motivos de trabajo he pasado casi todo el mes conectándome a internet desde mi portátil con mi Blackberry. Eso no es un problema... Hasta que te acabas el saldo de datos y la velocidad te devuelve a 1996. El verdadero cambio en aquella época fue el que un servidor tuviese conexión a internet para poder conectarse a la pasmosa velocidad de 56kbits por segundo (un máximo de 8KB por segundo de descarga). Y nos parecía rápido en aquel entonces...

Pero claro, hoy en día todo está dimensionado para las velocidades actuales: páginas que ocupan megas, animaciones flash también de varios megas, correos que se envían alegremente con adjuntos gigantes...

- Qué lento va esto hoy...
- Sí, parece que has consumido el saldo de datos...
- Vaya, pues solo me estoy bajando el correo
- ¿Y cuánto dices que ocupa?
- Unos 12 megas...
- ¿Un Café?
- Of course
(Espacio no patrocinado pero para el café)
- Uff, aún no ha acabado
- ¿Pero qué te han enviado?
- Pfff, seguro que alguna presentación o publicidad de algo...
(Otro rato sin patrocinar y alguna llamada que corta la conexión)
- Anda, ya ha acabado.
- ¿Y qué era?
- A ver, déjame mirar...

Pues lo que descubrí era que 6 ó 7 mails con historia, imágenes de firma, etc. ocupaban en torno a un mega cada mail... Con todo un historial que aportaba lo que aportaba. Esto te hace pensar que más allá del spam y de los mails de publicidad usamos mal el correo electrónico... Y que una pequeña dieta en tu conexión te hace consciente de esto... Hasta que vuelves al McDonalds de la banda ancha.

Pero claro, sin banda ancha, este blog lo iba a redactar online quien yo os diga...

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