viernes, 24 de febrero de 2012

Paciencia informática


- ¿Qué estás haciendo?
- Estoy esperando a que acabe el proceso para continuar.
- ¿Y éso cuanto tarda?
- Pues depende, pero lo habitual es una media hora.
- ¿Y vas a pasarte media hora mirando la pantalla?
- (Mirada de incredulidad) ¿Es que hay alternativa?
- ¿Qué pasa, que el proceso no sabe hacerse solo si no lo estás vigilando?

La verdad es que explicarle a un no-técnico o no-informático que a veces hace falta concentrarse en lo que uno está haciendo y que mirar la pantalla durante media hora sin hacer nada más es parte de nuestro trabajo cuesta. Incluso a un técnico. Incluso a un técnico informático.

Si me permitís: Menuda pérdida de tiempo.

Pero sí, sea pérdida de tiempo o no, esperamos pacientemente a que el proceso acabe. ¿Por qué? Porque cuando acabe hay que hacer cosas y normalmente media hora no da para meterse a hacer otra, por el costoso cambio de chip que supone a ciertas horas de la tarde y ciertos días de la semana.

Pretender estar en misa, repicando y barriendo la entrada (especialmente cuando no eres un genio) es justo lo necesario para no hacer bien ninguna de esas cosas. Y claro, luego a uno se le olvidan las cosas.

- ¡Miércoles!
- No, hoy es viernes.
- Yo sé a lo que me refiero.
- ¿Qué te ocurre?
- Tengo que parar el proceso porque se me ha olvidado inicializar la base de datos.
- ¿Y luego lo vuelves a lanzar?
- Claro. Tengo que asegurarme de que funcione...
- ¿No sería más fácil revisar que todo esté correcto, lanzarlo, irte a hacer un café y volver más fresco?
- Tú no eres informático, ¿verdad?

Dicen que los informáticos españoles somos imaginativos. Por lo visto, también somos pacientes.
E idiotas, por qué negarlo.

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