martes, 21 de febrero de 2012

Microinformática en smartphone

Hoy me encuentro contrariado.
Me encuentro contrariado porque resulta que la aplicación que controla la configuración de las cuentas de correo de mi Blackberry Torch ha dejado de funcionar alegremente por la última actualización de RIM.

Uno está acostumbrado a que Microsoft meta la pata con sus actualizaciones (de hecho la mayoría de sistemas que están bajo mi supervisión tienen las actualizaciones desactivadas por si acaso algo dejara de funcionar) pero parece que este problema ha llegado a los teléfonos móviles.

Hace unos años mis conocidos y otros que no lo eran tanto me llamaban para pelearme con sus ordenadores que dejaban de funcionar alegremente (previa instalación de vete-tú-a-saber-cuántos-programas-de-dudosa-procedencia). Ahora me temo que a nivel corporativo y a nivel personal me van a comenzar a llamar para resolver problemas en dispositivos móviles.

Es un hecho: los sistemas operativos móviles son tan complejos como puede serlo un sistema operativo de PC. Y al igual que en el PC, el usuario (en este caso, los millones de usuarios) seguro que es capaz de probar a hacer algo que ningún programador pensaba que iba a hacer... Y estropear lo inestropeable.

Lo curioso de ésto es que las operadoras móviles han de incorporar en su departamento técnico a personal con la guía de errores comunes para los n-cientos terminales diferentes. La solución suele ser parecida a la estándar de un informático:
- Actualiza tu firmware y verás qué bien...

Pero precisamente éso es lo que me ha pasado y no hay más actualizaciones... Desde hace meses que este error (del que me he percatado hace poco) está 'on the wild', como categorizan a los virus. Así que el resultado me parece que va a ser el infame 'Hard-reset' de antaño, devolviendo (con suerte) el dispositivo a su estado original y habiendo de reconfigurar aplicaciones, calendarios y demás.

Dicen que un profesional de la informática debería formatear su pc una vez por semestre para reducir los errores y el nefasto historial de instalaciones habituales de prueba y de programas que dejan de ser útiles llegado el momento. Lo que no me esperaba es que éso debiera aplicarse también a un smartphone profesional... Del que se hace el mismo uso (normalmente) que de un smartphone 'doméstico'.

Me pregunto entonces hasta qué punto, como usuarios, nos conformamos con las mil y una problemáticas de un smartphone:
- Me dura poco la bateríaaaaa (bueeeeno, cargo todos los días)
- Cada dos por tres está actualizandoooooo (en el mejor de los casos... bueeeeno, reinicio todos los días)
- La sincronización es problemáticaaaaaa (lo pruebo y repruebo lo que haga falta...)
- La empresa fabricante no se responsabiliza de bugs en el sistema operativo para dispositivos con más de 6 meseeeeeees  (en el peor de los casos)
- Se me ha olvidado en casaaaaa..

En fin. Como todo lo móvil en la actualidad, creo que aún falta mucho trecho por recorrer.
Yo, por si acaso, tengo mi Nokia del año catapún guardado que nunca me ha dado problemas... Sólo por si acaso.

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