jueves, 16 de febrero de 2012

La dieta Dukan

La vida sedentaria de consultor (a pesar de mis largos paseos a pie por Barcelona) y la imposibilidad física de ir a comer a casa unida a una carrera de atletoculo de sofá de alto rendimiento ha hecho que estos más de 10 años que llevo trabajando a 70 km de donde duermo hayan dado como resultado un crecimiento personal más allá de lo exclusivamente relacionado con la experiencia.

Vamos, que estoy gordo he estado más delgado.

La planificación de la 'operación bikini' de este año, por una vez, se ha ejecutado con tiempo suficiente como para que en San Juan uno pueda ponerse bikini ropa unas cuantas tallas más pequeñas que la actual. Después de un mes y 9 kgs menos parece que estamos en el buen camino para abandonar mi frase de abuelo que cuenta batallitas que reza 'hace mucho tiempo y muchos kilos...'.

Desde comienzos de 2012 contamos con una inusual actividad comercial (inusual porque entre la crisis y el comienzo de año uno se imaginaba que fuera mucho menor) y la verdad es que hay un denominador común en la mayoría de visitas que hacemos:
- Tenemos demasiados datos

Efectivamente, en BI tener un histórico de más de 3 años no suele tener sentido, especialmente en la actualidad con la inutilidad de compararse con los datos de entonces (que en la mayoría de los casos no hace más que hacerle entrar ganas de llorar a uno), pero esto afecta a rendimiento de sistemas y a la complejidad de los mismos.

Ya comentaba yo hace unos cuantos artículos que es necesario simplificar la informática corporativa (artículo que podéis leer aquí) ya sea en volumen de información o bien en el procesamiento de la misma. Las empresas guardan datos que ni conocen o que realmente no necesitan para gestionar. Sólo están ahí por si acaso.

El problema entonces es ése: ¿sabéis lo que cuesta no ceder a las tentaciones televisivas del chocolate, el Mc Donald's o los bollycaos? Con la analítica corporativa pasa lo mismo, montando módulos o proyectos aislados particulares de un departamento con las herramientas X, Y y Z para uso y disfrute de sus usuarios.
Una dieta adecuada que limpie de polvo y paja la mayoría de los sistemas, pudiendo redefinir y quitar muchos de los procesos obsoletos que andan por ahí y que nadie sabe qué hacen, es más que necesaria en, diría, casi todos los casos de empresas con  más de 5 años de utilización del ERP que sea. El problema es que eso cuesta.

Cuando estás gordo y dejas de estarlo tanto, la ropa te va grande, no te queda muy bien, te cuelgan las carnes (según cómo...), se te notan más las arrugas pero en cambio sueles estar mejor. En el proceso te duelen los músculos y las apetencias por comidas particulares hacen que uno quede reducido a una expresión un poco triste de lo que gastronómicamente era para convertirse luego en un ser en principio más feliz (y que seguramente durará más tiempo...)

Informáticamente, pasar a un modelo más simple de tecnología corporativa supone proyectos, esfuerzos, ajustes, dinero y un periodo de sufrimiento por parte de todos para luego ser más ágiles, mejores. Siempre merece la pena hacerlo, aunque a veces el ROI, nuestro amigo ROI, no lo aconseja. Pero hay algo impagable que el ROI no tiene en cuenta: esa satisfacción que tiene la empresa (y los empleados ni os cuento) de que, llegado el momento, pueden volver a ir al McDonald's sin el riesgo de sufrir un ataque al corazón por su obesidad al haberse portado bien durante tantos meses.

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