viernes, 2 de septiembre de 2011

El mejor trabajo del mundo


Mi coche lo podéis encontrar ahora mismo debajo de una buena capa de polvo/tierra que hace bueno aquel dicho que reza 'lávalo o siembra patatas'.
Como buen previsor y tratando de que a uno la ley de Murphy le afecte lo justo, si el señor del tiempo (el meteorólogo, no hablamos de Cronos) dice que va a llover, uno se abstiene de lavar el coche (una excusa más que tengo, claro).

El caso es que desde hace una semana el señor del tiempo (de nuevo el meteorólogo) dice que 'mañana lloverá'... Y mi coche sigue sucio, ergo llover, lo que se dice llover, no ha llovido.

Esto me hace preguntarme exactamente para qué sirve la predicción del tiempo porque lo que ha pasado, como siempre a toro pasado, es fácil de decir. El que me digan que en Sevilla hoy ha hecho calor y que en Santander un poco menos... Pues mira... Pero que te digan que mañana prepares el chubasquero y que luego haga un sol de justicia para volverte a decir que no, que mañana no, que pasado mañana... Bueno, pues como que incomoda un poco.

Y entonces llegas a la componente informática de todo esto, porque hay un modelo (informático, no un modelo de ropa... Aunque teniendo en cuenta las predicciones que hace, no sé yo...) que a partir de la información del canal visible, el infrarrojo, el térmico, el blanco nuclear y muchas matemáticas genera la predicción. Y esa predicción no siempre es fiable porque 'el tiempo puede cambiar imprevisiblemente'.

Yo voy a probar lo mismo en algún proyecto que haga y hablaré con mi cliente:
- Oye, que no lo vas a tener hoy, que será mañana.
- ¿Y por qué mañana?
- Es que los datos son imprevisibles
- ¿Y cuándo lo tendré, por la mañana o por la tarde?
- Hombre, dependerá de las circunstancias, que los datos son imprevisibles.
- Ahm... Ya...
Con este discurso me parece que conseguiré que el cliente me bote pronto (y podré tomarme otra tanda de vacaciones aunque no sé si en el paro...), cosa que no pasa con los meteorólogos (y su equipo, que no están ellos solos), que tras fallar durante una semana siguen felices asegurando que mañana lloverá (bueno, algún día tendrán que acertar) sin ningún tipo de responsabilidad aparente por sus errores.

En la fórmula uno, la predicción del tiempo es tan exacta que permite determinar, normalmente, en qué vuelta va a comenzar a llover y su intensidad, y si el meteorólogo del equipo se equivoca, se pierden carreras y se le despide.
A mediados de los 90, la ya fallecida Enron propuso crear un mercado de 'seguro del tiempo atmosférico' (weather risk management) en el que le darían de collejas al meteorólogo que fallara sus predicciones dado que las empresas exigían (y pagaban por ello) una predicción absolutamente fiable.

¿Alguno de mis lectores puede explicarme por qué un meteorólogo puede equivocarse reiteradamente (con todo un país, nada menos) y no pasa nada y un consultor puede verse crucificado por poner mal una coma? ¿Mojarse por no llevar paraguas es menos malo que equivocarse en un dato en un informe de costes? ¿Tendrán que poner una advertencia en los partes meteorológicos de 'úsese con precaución y fíese lo justo'?

Al tiempo...

1 comentario:

  1. Reitero que hoy, a pesar de la predicción del señor Pena y de los del tiempo, mi coche sigue sucio ¬¬

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