lunes, 4 de julio de 2011

Teletrabajo en consultoría (I)

Desde luego la persona que aparece en la foto que adorna esta entrada tiene unas excelentes vistas (bastantes mejores que el fondo de pantalla estándar de los Teletubbies de Windows).
¿Cuántos de vosotros teletrabajáis?

La comodidad de trabajar desde casa (o desde el jardín/playa/patio/parque que uno prefiera) es incuestionable. No llevas corbata, seguramente tienes que madrugar menos, sueles trabajar más tranquilamente y comes en casa (esto último siendo bueno o malo dependiendo de las habilidades culinarias disponibles y del estado de la nevera). Esta parte del teletrabajo es la que mola.

El caso es que aquí faltaría una palabra: También.

Sí, sí... También.

¿Y por qué también? Porque el teletrabajo es una manera de llevarte trabajo a casa (obviamente) cuando no te da tiempo a acabar lo que deberías (o no deberías pero alguien quiere que esté listo) en el cliente o en tu oficina.

Cuando yo comenzaba  (y en muchos casos ahora también pasa), cuando salías del cliente (a la hora que fuera) no te llevabas nada. Habías plegado y no existía la remota posibilidad de que tuvieras que hacer trabajo en casa o conectarte para hacer algo.
Hoy siempre cargas con el portátil y cuando sales de un cliente siempre existe la posibilidad de lanzar/revisar/comprobar/desarrollar algo... Desde el tren o desde tu casa mientras cenas. Ésa es la parte del teletrabajo que no mola tanto.

En un modelo de reducción de costes como el actual, el teletrabajo es una buena alternativa para las empresas: no tienes que tener espacio ni infraestructuras para los N consultores que te desarrollan proyectos. Que los hagan desde su oficina.

Y claro, pasa entonces lo contrario: oficinas que estaban diseñadas y pensadas para tener gente en cliente comienzan a encontrarse con desarrollos in-house debiendo adaptarse a estas necesidades de espacio e infraestructura. Y si no se puede o no se quiere o realmente lo que importa es el resultado final, se ofrece entonces la verdadera opción de hacer teletrabajo.

La empresa, no obstante, siempre tiene miedo de que la gente que tiene teletrabajando (tanto la empresa final como la consultora) esté realmente trabajando y no haciendo gimnasia genital. En ese sentido se desarrollan ciertas aplicaciones que permiten comprobar que alguien 'está conectado y haciendo algo'. El gran hermano en esos casos nos vigila.

Por lo tanto, el teletrabajo no será verdaderamente una opción mientras no seamos capaz de cambiar el formato 'horario' de nuestro trabajo al formato por objetivos independientemente de la geolocalización de la persona que debe realizarlo.

Hablaremos más de ello pero, ¿estaríais dispuestos a teletrabajar todos los días o realmente necesitáis acudir de cuando en cuando a la oficina?

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