sábado, 9 de abril de 2011

Cuando el dato falla...

Ahora que hace poco que ha comenzado la campaña de la renta de 2010, leo con 'estupefacción' que uno de cada tres borradores (entre ellos el de un servidor) tienen errores.
No he hecho nunca un proyecto en el que me permitieran errar el dato en un 33% alegremente, especialmente cuando se habla de temas de dinero.
¿Os imagináis hacer una aplicación que cada mes meta la pata en la nómina del 33% de los trabajadores? No se tardaría mucho en quemar algo más que papeleras...
El caso es que la AEAT ha decidido cambiar la aplicación PADRE por una que se llama RENO, dándole ya a la primera el sobrenombre de 'JUBILADA' y ya sabemos qué pasa en las migraciones cuando no se comprueba bien el dato.

Un dato es erróneo por dos causas fundamentales:
1) Por criterio. Un dato no tiene validez si no incorpora todos los criterios para serlo o bien se mira desde una perspectiva que no corresponde con la información que presenta.
Por ejemplo, si definimos la facturación de una empresa de fabricación de tornillos, ¿es cuando sale de la fábrica, cuando se entrega, cuando se factura o cuando se cobra? Dependiendo del criterio elegido, la facturación del mes será diferente y podrá incluir o no, por ejemplo, los abonos.
2) Por inexactitud. A veces el cálculo o el proceso es erróneo en algún caso, lo que produce que un número (esperemos que pequeño) de los datos no esté bien o bien que tenga una precisión inexacta (falten decimales), afectando en un porcentaje muy pequeño al montante final, que suele asumirse como exacto aunque se sepa que sólo es exacto al 99%.

Así pues, entiendo que la AEAT ha pecado de ambos casos: no ha tenido en cuenta adecuadamente todas las desgravaciones adecuadas y algunas de las que ha tenido en cuenta un porcentaje alto es erróneo. Vamos, que es muy fácil luego echarnos a los informáticos la culpa de que los sistemas funcionen mal y tal y tal.

Pero mirando el bosque en lugar de los árboles, uno se pregunta si realmente han sido errores o bien se establecen como el tercer punto que viene a ser algo así como 'lo-pongo-mal-porque-yo-lo-valgo-y-a-ver-si-cuela-y-entonces-devuelvo-menos-dinero', que también es algo habitual para que a uno le echen menos broncas ante ciertos datos:
- Sale 5
- No puede ser, ha de ser 3,5.
- Pues sale 5.
- Que no, que tiene que salir 3,5
- Pues con los datos y el cálculo, 5.
- Vale, pues que sea 3,5, que si no me matan.
- Ok... Pues habrá que quitar desgravaciones de algún lado...
- Pues sí... Algo habrá que hacer...

Y luego resulta que los piratas somos los informáticos. ¿La Ley Sinde no se aplica a la Agencia Tributaria? ;-)

1 comentario:

  1. Y que ese 33% sea a la baja seguramente. La culpa nunca es del que teclea, siempre es fallo del programa... anda que.

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