jueves, 25 de noviembre de 2010

No va

De tanto en tanto pasa que los ordenadores dejan de funcionar. El que un portátil o un ordenador de sobremesa muera por un tema de hardware no es algo tan raro. De hecho son máquinas bastante más complejas (y caras) que una batidora.
Recuerdo cuando era joven y trabajaba en un servicio técnico de hardware y tenías que aprenderte los diferentes códigos de pitidos de la BIOS para averiguar qué le podía pasar a un PC que no era capaz de arrancar y a partir de ahí cambiar piezas si se podía.
Hoy en día el que una parte del hardware no funcione correctamente es más o menos fácil de localizar (sí, que se lo pregunten a mi portátil averiado que se arregló mágicamente según el SAT) pero hay veces en que lo que falla no es el hardware.

En la informática menos corporativa y doméstica el que algo vaya lento suele diagnosticarse siempre con una frase lapidaria que, dependiendo de la experiencia del usuario hará que ponga una cara u otra:

Pues me parece que vas a tener que formatear...

En la informática profesional eso no aparece de forma tan gratuita. Lo habitual es tratar de averiguar por qué un servidor categoría Ferrari va lento y esa pregunta es precisamente el quid de la cuestión. Ante una configuración de hardware digamos sana, lograr determinar qué o quién de entre los 80 o 90 procesos que ejecuta el sistema es el causante de un mal rendimiento suele ser excepcionalmente complicado y da lugar a explicaciones cuanto menos curiosas:
- Es que hay un proceso que se queda esperando no sé qué y cuelga el sistema...
- ¿Tú te estás oyendo?
- Claro, pero lo que pasa es que según va esperando comienza a paginar a disco y claro...
- Pero si tiene 16 GB de Ram... Es imposible que se quede sin memoria.
- Entonces fijo que el disco es lento
- No puede ser, tiene un raid de 10 discos con mirroring que gamban cosa mala...
- Pues me parece que vas a tener que formatear...
- Tarjeta amarilla, chavalote...

La verdad es que los instrumentos de monitorización de rendimiento de un servidor suelen ser escasos. Y cuando se tienen son tremendamente duros de gestionar. Por ejemplo, si conocéis las aplicaciones de Sys Internals veréis que tienen muchas aplicacioncillas (Process Explorer absolutely must have) que permiten trazar el comportamiento del sistema, pera luego enfrentarse a megas y megas de logs en los que tratar de averiguar algo es cuanto menos laborioso.

Y si luego llegamos al log de la herramienta en cuestión, nos podemos encontrar con que el fabricante no ha sido todo lo sagaz/amable/considerado para incluir cierta información más allá de errores típicos como:
- Abnormal shutdown (me di cuenta)
- Ha ocurrido un error. Mire el log (es lo que estoy haciendo)
- Imposible leer fichero (ni tan sólo el nombre, claro...)

... Así que tratar de explicarle a un usuario, por ejemplo, que no podemos valorar cuánto va a tardar un cálculo en una base de datos multidimensional o qué narices está haciendo el servidor en ese momento se antoja una tarea ardua:

- ¿Eso son 5 minutos, no?
- No, qué va...
- ¿Cuánto entonces?
- Depende...
- ¿De qué?
- Bueno, de las consolidaciones y de cómo le pilles al servidor.
- ¿Le pongo una vela a Santa Rita?
- No, hombre, que eso afecta a la temperatura de la cpu y luego corre menos.
-... Tarjeta roja, chavalote.

Desde aquí imploro implorantemente que los fabricantes incluyan más herramientas de control que permitan evitar conversaciones como las anteriores.

¡Por favor!

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