miércoles, 24 de noviembre de 2010

La RAE y sus ideas felices

Hace pocos días que apareció la noticia en los medios (aquí por ejemplo la de El País de que la RAE lanzará su nuevo diccionario actualizado.
Esto que viene haciéndose cada año parece que este año viene con más bombo y platillo porque los hábiles desinformadores amarillentos habían proclamado a los cuatro vientos el final del castellano estricto con frases como 'ahora se podrá acentuar o no según convenga', haciendo extensivo algo que no debe serlo en clara alusión a ciertos grupos sociales minoritarios que no tienen cabida en mi blog elitista y profesional (ponte más cremita, chato).

Yo que no tengo formación en filologías no quiero ni debo opinar al respecto más allá de ser un simple 'usuario' del castellano (aunque intento escribirlo bien). Lo que me preocupa es la repercusión de un lenguaje sin haches o ciertas tildes en el mundo de la informática profesional.

Aparte del castigo al nervio óptico que supone leer palabras como acer (y no me refiero a la marca de pcs) el que después de 30 años utilizándola tengas que dejar de usarla por imposición de un grupo 'elitista y profesional' (ahora la crema se la ponen ellos) no me parece bien. Y os diré por qué:
- Los correctores nunca se actualizan. ¿Alguien ha actualizado el diccionario del Word alguna vez?
- Los fabricantes tardarán un tiempo en actualizar sus suites ofimáticas de manera que haya disponible una versión con las nuevas ideas felices de la Rae... Y ya conocemos cómo va el tema de las actualizaciones corporativas en este país.
- Un cambio así hace que si ya les cuesta a ciertos fabricantes tener versiones de su software en castellano se planteen dejarlas en inglés.

Aparte de mis quejas habituales (últimamente estoy un poco crítico...) uno se pregunta:
A la hora de editar un nuevo diccionario de la Rae con herramientas informáticas, la inclusión de una nueva palabra o variante debería aparecer como error ortográfico en todos aquellos sistemas utilizados, desde el ordenador que usen sus señorías hasta el del que diseña y maqueta el diccionario. ¿Cómo saben entonces que no han metido la pata? ¿Tan bueno es el corrector que utilizan?

Y por último: ¿la supresión de tildes y haches será opcional? En este caso ¿aparecerán las dos opciones en el diccionario de manera que haya un tomo adicional con las 'excepciones'? ¿Busca la Rae vender más libros?

Entonces una vez planteado el tema, volvamos a la informática corporativa.
¿Alguien puede decir a ciencia cierta que los errores gramaticales que se producen en las entradas de datos manuales dejarán de ser errores para considerarse opciones válidas? En tal caso, los procesos de carga de información a partir de Excel necesitarán un tratamiento especial de los datos adicional al que se pueda hacer actualmente, generando una necesidad adicional en lo que a aplicaciones de Data Quality se refiere. Recordemos todos que el tratamiento de textos en la informática aún es complicado ante el infame 'texto libre'.

Comprobad dentro de unos meses, si os apetece, la oferta de herramientas de calidad de datos y perfiladores de información. Yo creo que podéis llevaros una sorpresa... Y no me refiero a que no estén traducidas al castellano.

Seguiremos informando.

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