viernes, 29 de octubre de 2010

Taxistas de la informática

- ¡Taxi!
- Dígame, ¿a dónde le llevo?
- No, mire, en realidad es que tengo un problema, porque son las 18.30 y acabo de acordarme que para mañana a primera hora tengo que tener listos unos informes y claro, hay que reprocesar. ¿Le paso los ficheros y me reprocesa la base de datos?
- Esto... ¿pero qué me está contando?
- Entiéndalo, es una urgencia.
- Si es una urgencia hable con su seguro. ¿Qué narices me explica a mí que soy taxista?
- Ah, buena idea.

- Seguros Awa, le atiende María de la Asunción, ¿en qué puedo ayudarle?
- Sí, mire, es que tengo un problema porque tengo que reprocesar la base de datos...
- Ehm... Me temo que su póliza no lo cubre. Para ello debería pagar un plus de intervención en itinerancia.
- Ah... ¿Y no puede hacer una excepción? Es que sólo va a ser esta vez...

Ya he hablado de ello en alguna otra ocasión acerca de las licencias que se toman ciertos clientes en determinadas circunstancias. Los proyectos son complicados y a veces algo tiene que estar de un día para otro (las fechas a cumplir son las que son y suele merecer la pena hacer UN esfuerzo PUNTUAL por tener una entrega y tener al cliente contento).

No obstante, en muchos casos nos encontramos con circunstancias que hacen que de forma continuada se deban realizar esfuerzos, como si el horario laboral se extendiese más allá de la hora de salida, con una disponibilidad cercana al 24x7 que llega a agotar a más de uno.
Aquí el problema no es que deba realizarse un 24x7. El problema es pagarlo.
Para una empresa de servicios informáticos es complicado que le salga rentable algo como lo siguiente:
Yo quiero que cuando llame por un problema o pregunta haya alguien que conozca perfectamente mi implantación y me lo solucione en poco tiempo. Eso sí, me facturas sólo lo que estés dedicado a mis incidencias o problemas.
Lo habitual es que si se llama en un determinado momento uno pueda recibir una respuesta de un 'taxista' que pondrá el taxímetro en marcha, pero que no necesariamente será lo que uno esperaba si necesita de un camión de mudanzas.
Y claro, si se plantea un seguro, dependiendo de lo que haya que cubrir, puede no salirle a cuenta a un cliente para las veces que declara un siniestro que no sea una rayada en la puerta pero luego acordarse del buen y rápido servicio que obtiene por pagar un poco más la vez que se encuentra empotrado contra una farola.

Así pues, ¿vamos hacia una consultoría Low-Cost? ¿El acceso a las nuevas tecnologías por el común de los mortales banaliza la mayoría de los trabajos de los buenos profesionales?

El tiempo lo dirá.

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