jueves, 23 de septiembre de 2010

Tests de Belbin

En estos tiempos de cierta crisis (no es que la esté menospreciando, me refiero a que es absolutamente cierto que la hay) se oye hablar de muchos casos de empresas de consultoría que o bien cierran o bien tienen una reducción importante de su plantilla, lo que genera que haya un volumen importante de personal dispuesto a meterse donde sea y dependiendo de sus andanzas anteriores hay muy diversos y muy pintorescos personajes pululando en infojobs.

Por suerte (para mí y para otros) la cosa no nos va tan mal y vamos a acabar el año con un incremento de personal bastante importante respecto a como lo acabamos el año pasado. Aparte de los temas de planificación de tesorería y de la alegría generalizada por este hecho, se ha tenido que trabajar muy duro y realizar muchas muchas entrevistas.

El hecho de entrevistar a una persona es un arte en sí mismo: descubrir si miente, si será conflictivo, si realmente sabe lo que dice que sabe (que no que sepa lo que dice), etc. Vamos, que no es algo que sea absolutamente trivial y depende del entrevistador muchas veces el que una persona resulte bien en un equipo de trabajo.

Hace unos años estaba muy de moda hacer psicotécnicos a los candidatos para detectar las carencias y potencias de cada persona. Después se puso de moda la inteligencia emocional para detectar cómo se comportaba el personal. Últimamente hay mucho instinto en todo esto y se busca a una persona más empática para detectar un patrón común en el tipo de personal que se entrevista. El caso es que al final se acaba contratando a alguien y aunque técnicamente sea muy bueno, no casa con el resto del personal, lo que genera muchas situaciones complicadas de llevar:

- Jefeeeeee, que Pepe me ha dicho que soy imbéeeeecil
- Hala, hala, ya pasó, ya pasó
- Pero es que el cliente dice que hace mejor los informes que yooooo y que no me enterooooo
- No, si al final el imbécil va a ser el de siempre...

Uno de los tests que más gracia me ha hecho siempre es el test de Belbin. La doctora Meredith Belbin nos cataloga en 9 roles en tres categorías diferentes (acción, social y mental) que indica cómo funcionamos en equipo. Y aunque nuestro proceso de selección sea terriblemente penoso y contratemos al peor de los psicópatas, una buena definición de su rol de trabajo puede sacar de él lo mejor en conjunción con otros perfiles complementarios.

Así que, como buen impulsor, os recomiendo la lectura Tests de Belbin

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