miércoles, 1 de septiembre de 2010

La próxima generación

Este agosto, tras volver de vacaciones y aprovechar una semana un poco tonta pude cumplir una de las cosas que siempre me había pedido mi hijo: que le llevara al lugar donde trabajo.
Como consultor trabajas donde puedes, pero en aquel momento tenía disponibilidad para llevarle a la oficina en un viernes tan tonto como el resto de la semana.
El caso es que en un determinado momento con el Dr. García-Calvillo y Mr. Vargas le preguntaron:

- ¿Y tú cuando seas mayor serás informático como tu padre?

A lo que él, con una sinceridad infantil pasmosa nos dejó a cuadros con la respuesta:
- No, que mi madre no me deja.

Aparte del hecho de que mi mujer considere que la vida de consultor es bastante dura a nivel personal (cosa con la que coincido) y de las risas generalizadas ante la respuesta de mi hijo, esto me hizo plantearme cómo debería ser la informática para cuando él pudiese dedicarse profesionalmente.

El caso es que para el 2025, que es una buena fecha para acabar una carrera (aunque no sé si será de programador de videojuegos o de analista holográfico) no soy capaz de imaginarme cómo será la informática y si realmente las figuras de los consultores tendrán sentido o hablaremos ya de un entorno mucho más especializado en que los ordenadores serán muy parecidos conceptualmente a una televisión (hoy en día nadie se plantea tunear una TV más allá de la sintonización de los canales). De hecho, Android como sistema operativo ya plantea esa opción.

Por lo tanto, si la vocación informática finalmente es hereditaria, no sé si para el 2025 seguiré teniendo trabajo de informático (espero que la ONLAE lo evite), mis pasos me habrán llevado a otros entornos menos informatizados como la cría del percebe o finalmente mi mujer me tirará los trastos a la cabeza por haber llevado al lado oscuro a mi churumbel.

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