miércoles, 22 de septiembre de 2010

En el cercanías

Comentaba el otro día la versatilidad que tenía el AVE para trabajar y la comodidad del mismo al respecto (en lo que a asiento se refiere y a cobertura telefónica).
Como yo no puedo estar conforme totalmente con la Renfe, hoy toca hablar de la cruz menos elitista del transporte ferroviario: el cercanías (que puede o no tener apellidos como 'de las narices' u otros de más calado).

Trabajar en el cercanías es algo que antes se hacía mucho más. Cuando comencé a trabajar en Barcelona veías bastante gente con portátiles trabajando con cierta comodidad (yo entre ellos). Los tiempos cambian y lo habitual es que no puedas trabajar debido a la incomodidad de tener que estar en postura casi fetal, aguantando el maletín del portátil como puedes y metiéndole la esquina de la pantalla en el ojo al pobre que tengas delante, que suele mirarte con cara de 'como me dé por estornudar me voy a comer medio portátil', cosa que no querríamos por la pérdida del trabajo realizado, claro.

Independientemente del muy (¡MUY!) mejorable tema ergonómico y de masificación de estos trenes, a veces circulas en horas con cierto espacio que permite que trabajes más o menos cómodo (nada que ver, no obstante, con el AVE). Si no tienes que estar conectado no hay problema... Pero como te dé por usar el pinganillo te encuentras con la desagradable circunstancia de que la cobertura de cercanías es bastante bastante (¡BASTANTE!) escasa.

Viviendo en el Penedés y utilizando la línea de la costa, encontramos muchos puntos donde la cobertura es nula (y esto aplica también a los teléfonos, no necesariamente a las conexiones de datos):
- Entre Cunit y Cubelles
- Entre Cubelles y Vilanova
- Entre Vilanova y Sitges
- Entre Sitges y Castelldefels
- El cambio de repetidor extraño que hay en Viladecans que corta todas las llamadas
- La increíble falta de cobertura desde que entras hasta que sales de la estación del Prat
- La entrada de la estación de Sants

En algunos casos hablamos de un minuto de falta de cobertura y en otros de unos cuantos. Al final, si el desplazamiento dura una hora, la cobertura dura menos de media.

De todo esto saco la conclusión de que Renfe, en su tremenda bondad, quiere evitar que los pobres que cogemos el cercanías tengamos que trabajar y aprovechemos el viaje para otros temas más lúdico-festivos como la aventura de no pagar el billete de unos cuantos o la de entrenar nuestro equilibrio alegremente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario