jueves, 16 de septiembre de 2010

¡Do-cu-men-ta-ción!

Corría el siglo V antes de Cristo (últimamente me remonto mucho en mis introducciones...) cuando el célebre Heráclito de Éfeso pronunció su frase más conocida:

"Todo fluye, nada permanece"

Este gran pensador griego seguramente no tendría ni idea de a dónde iba a llegar la informática. Seguramente, en aquellos tiempos más tranquilos y de vida más apaciguada (a ver si no cómo ibas a filosofar) la planificación de los proyectos arquitectónicos y demás no era demasiado problema por la económica mano de obra que eran los esclavos y todo tendía a ser bastante más inmutable de lo que es hoy en día (y si no echemos un ojo a esos vestigios arquitectónicos de más de dos milenios de edad).

El caso es que hoy en día se hacen muchos proyectos que son un éxito (y otros tantos que no lo son, pero nos quedaremos con los primeros): un éxito personal, un éxito del cliente, un éxito tecnológico... Pero siempre queda pendiente la documentación.

Esta labor normalmente tan ingrata para un técnico, especialmente si se hace de forma concienzuda, es especialmente importante en esos casos imponderables como:
- Que el técnico cambie de compañía (un drama)
- Que el técnico deje la profesión (un dramón)
- Que el técnico se muera (ni te cuento)
- Que al técnico le toque la lotería (que si no somos nosotros el técnico, nos caerá un marrón)

Estos hechos hacen que ciertos matices a tener en cuenta en los desarrollos pasen desapercibidos hasta el día en que suenan las alarmas porque no va. Y dependiendo de lo que no vaya, hay gabinete de crisis y collejas a mansalva.

En este momento, se recurre a la documentación. Una documentación que muchas veces está hecha a peso y que relata, más o menos, las funcionalidades y situación del proyecto en su final. Si el proyecto tiene evoluciones, en la mayoría de los casos se apremia para que funcione lo antes posible y la actualización de la documentación pasa a un segundo plano haciendo que en aquellos casos que decíamos antes nos encontremos ante una situación difícil de resolver.

Así pues, aboguemos todos por poder planificar la documentación y trabajar por tener menos problemas. A fin de cuentas si se paga un seguro muchas veces que no vas a utilizar, ¿por qué no pagar por una documentación que sí te interesa actualizar? ¿O acaso nunca os habéis encontrado en una situación así?

No hay comentarios:

Publicar un comentario