miércoles, 8 de septiembre de 2010

¡Datos, datos!

- ¡Es un Mitsubishi!
- No soy un Mitsubishi. Soy Johnny 5.

Aunque el currado animatrón que protagonizaba Cortocircuito y su secuela es, que yo recuerde, el único protagonista absolutamente mecanizado sin utilizar animación tridimensional (obviando a Chuache en Terminator...) lo que siempre me ha llamado la atención de este supuesto robot inteligente ha sido su curiosidad por aprender y procesar datos. Tal cual fuese una droga, Johnny 5 consumía libros en una época en la que Internet no se llevaba demasiado.

Si habéis visto Stealth, la amenaza invisible, hay una escena de la película en la que el protagonista se da cuenta de que el cerebro artificial del avión escucha música y se dirige al mecánico.
- ¿Escucha música?
- Sí
- ¿Qué tipo de música?
- Toda
- ¿Toda?
- Toda la de internet.

Aparte del hecho de que debía de tener una conexión bastante mejor que la de Ono y sus 50 Mb no sé yo si usaría el emule...

Por último, en el capítulo de Star Trek la nueva generación 'el día de Data' (no sé por qué narices me acuerdo de estas cosas) se hace un seguimiento de la actividad del androide durante uno de sus días y hay otra escena en la que un alférez entra en el despacho de Data, donde se encuentra trabajando.
- ¿Qué es ese ruido?
- Es música
- No, suena mucho ruido
- Es que escucho cuatro sinfonías a la vez.
- Vaya.
- Normalmente escucho ocho, pero es que estoy trabajando.

Con esto quiero decir que la ciencia ficción acostumbra a poner a los androides inteligentes 'buenos' como personajes muy curiosos (de curiosidad, no de seres extraordinarios, que también) con una prácticamente ilimitada capacidad de acceso y retención de datos.
Yo he leído en varias publicaciones serias y no serias que la capacidad del cerebro de una persona ronda los 10TB, que no está nada mal. He leído que en algunos casos es algo menor y en otros excepcionalmente mayor, pero 10TB para almacenar imágenes, sonidos, olores y sensaciones de toda una vida más la gestión intrínseca del cuerpo humano me parece suficiente.

A donde yo quería llegar (sí, siempre empiezo muy lejos de donde quiero llegar) es a que actualmente cada vez en los proyectos de BI se utiliza más información. Las máquinas lo permiten y podemos cargar gigas y gigas de datos para analizarlos y sacar conclusiones... O incluso para generar aún más datos.

Por el momento, el volumen de información que una persona analiza y trata es mucho menor a la capacidad supuesta del cerebro pero ¿qué pasará cuando tengamos bases de datos que almacenen Petas (medida no fumable) de información? ¿Cómo será capaz una persona de gestionar algo así? ¿Cómo se cuadrará una base de datos que ahora se le pide a una persona que cuadre alegremente?

Y lo más importante para resolver estos enigmas... ¿Cuándo soportará Excel un volumen de Petas? ;-)

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