jueves, 23 de julio de 2009

To be the Best of the Best or not to be.


Iba yo a EGB y me peleaba entonces en el patio del colegio con algunos compañeros de clase con la advertencia de 'cuidado, chaval, que he visto campeón de campeones'.

Esta película de artes marciales típica (equipo USA de los buenos contra equipo oriental de los malos, venganzas de sangre por el medio, entrenamientos, etc) en la versión original se llamaba 'Best of the Best', que viene a ser lo mismo.

Mi acostumbrada introducción fílmica (no, si al final va a resultar que soy cinéfilo de baja gama) viene por el tema de que la película premiaba el esfuerzo y el sacrificio. Es decir, un equipo de don nadies (más o menos) se entrenaba hasta la saciedad y sufrían lo indecible pero ganaban.
El otro día, hablando con uno de mis jefes, surgió el tema de 'si existen las ganas y el talento, el éxito llega' que viene a ser algo así como que si eres el mejor eres el mejor (obviedades de las composiciones copulativas).

A raíz de unas comidas con unos posibles clientes y de ciertas ofertas que hemos presentado últimamente, te das cuenta que no vale sólo con ser los mejores y tener ganas. Además está todo el tema político, los amiguismos y demás.
Tú sabes que eres el más indicado para desarrollar ese proyecto y que tu oferta es, además, la mejor, pero por alguna razón que se escapa a lo obvio y razonable y el proyecto lo hace otro.

Son estas cosas, estos politiqueos y amiguismos los que hemos comprobado que después son contraproducentes desde el punto de vista racional: al final, la cosa no sale como debiera, se llama al que había planteado la oferta más razonable y se le pide que arregle el desaguisado (carísimo, por supuesto) por la mitad de su oferta. Algo que hemos experimentado en multitud de ocasiones y que te deja un sabor agridulce.

Personalmente, si por ser el mejor te vas a comer las migas en lugar del pastel, a lo mejor no te merece la pena serlo. Lo malo es que, como homo informaticus, no me sale no ser bueno y no podría plantearme trabajar en consultoría siendo alguien mediocre.

Quiero esperar que mañana pueda escribir una entrada del blog en la que esté contento porque ha triunfado la lógica sobre la política, aunque mi sentido arácnido (que me falla nunca o nunca) me hace pensar que mi pesimismo actual tiene su fundamento.

¡País!

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